lunes, 16 de febrero de 2009

Capítulo XXIV: La avaricia rompe el saco, y Ebenezer Scrooge sólo pasa en Navidad

Señoras, señores, la sociedad española vive bajo la amenaza de una criatura voraz y peripatética que se oculta en casi todo lo que tocamos, vemos u oímos. Un monstruo que tiene muchas caras, caras muy bonitas que conocemos muy bien que nos miran con pena y nos dicen "No me robes" (*insertar vocecita lastimera*). Pero no "No me robes el pan para dar de comer a mis hijos", estamos hablando de un "No me robes la grifería de oro de mis diecisiete cuartos de baño", de un "No me robes las tres semanas de vacaciones en el Caribe, posado-robado en el ¡Hola! incluida", de un "No me robes no pagando veinticinco euros por mi nuevo cedés, que, total, son mis grandes éxitos más tres canciones inéditas que no salieron en los otros cedeses porque son malas de narices".

Por si resulta que aún no nos hemos tomado el primer café, o es que yo me explico fatal, estoy hablando de la SGAE, Sociedad General de Autores y Editores, Siempre Ganamos Algunos Eurillos, Somos Gente Altamente Enojosa. Los que nos cobran dinero por los cedeses en los que grabaste las fotos de las vacaciones, por la cámara de vídeo que llevaste a la comunión de tu sobrino, por el lápiz de memoria en el que guardas los trabajos de la universidad... No se te fuera a ocurrir grabarle el disco recopilatorio de "¡Fama! (A bailar)" a mi amigo Josemi, o llevarte la cámara al estreno de la última de Brad Pitt, sí, se ve que dura tres horas y Brad Pitt sale tó viejo, ¿lo sabías?, o pasarle los capítulos atrasados de "Escenas de Matrimonio" a la vecina que trabaja por las noches. Noooooo, ¿yo? Vamos, venga. ¿Emule? ¿Eso qué es? ¿Que te emule el qué?

Líbranos de nuestros pecadillos. Quien presuma de tener un itunes lleno sólo de música legal, que tire la primera piedra. En el país de Lazarillo de Tormes, no tenemos nada asumido que descargarse música ilegalmente es eso, ilegal, y gracias a las benditas lagunas legales concernientes a la tecnología P2P (peer-to-peer, nada que ver con Sony) nos permiten seguir viviendo en la inopia, mientras en Estados Unidos, adolescentes que ya tenían bastantes problemas con el acné y la preocupación de si sus relaciones sexuales irían algún día más allá del monitor de un ordenador se enfrentan a juicios sumarios porque se bajaron alguna canción de Barry White para hacerse los románticos con la capitana del equipo de animadoras que, como todos sabemos, no se acercaría al pobre adolescente granujiento ni con un palo de cinco metros.

Pero no dejéis que me despiste, aquí no se riñe a nadie ni voy a ponerme a clamar por la indecencia del precio de una bobina de cedés vírgenes.

El motivo de este post es hacerme eco de un rumor que me ha llegado por varias vías. El rumor dice así: Los Señores Gorrones Artistas del Estulto se proponen imponer un cánon a las bibliotecas, obligándolas a pagar 20 céntimos de euro por cada libro prestado.









Después de estos breves momentos para digerir este despropósito, permítanme una reacción visceral.



¿¡QUÉ!?



La SGAE justifica este canon aduciendo que los autores se ven perjudicados por la acción de las bibliotecas, que todos sabemos que son unos antros de perversión, frecuentados únicamente por seres de la peor calaña y más baja estofa moral. Y mi piel se ve perjudicada por no bañarla en leche de burra todas las mañanas, pero, ¿voy por eso a imponer un canon a la Central Lechera Asturiana? Pues esto es exactamente lo mismo.

Bueno, tanto como exactamente, exactamente, admito que no. Pero un poco sí. "Not close, but close enough", que dirían los ingleses.

Corríjanme si me equivoco, pero el hecho de que las bibliotecas tengan que pagar por ejercitar su razón de ser, a parte de convertirlas en algo parecido a vídeoclubes, ¿no es redundante? Las bibliotecas ya pagan un impuesto, a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, la O no sé dónde queda), y que la SGAE quiera arañar unos ingresos es cosa ridícula y vergonzante.

"¡Hay que pensar en los pobres autores!", se alzan voces compungidas. Sí, y en los que pasan hambre, y en los enfermos de cáncer, y en los refugiados de guerra también. Si un autor escribe un libro porque quiere que las bibliotecas tengan que pagar cada vez que lo presten, ese libro no merece ser escrito. Ya hablé en otra ocasión del vicio de escribir, y lo dije antes y lo digo ahora: Quererse ganar la vida como reputado novelista es muy bonito, pero la literatura no es para alimentar la tripa, sino el alma, y quien no tenga eso claro, que estudie para unas oposiciones, que le saldrá muy rentable y hasta le dejará tiempo para escribir.

Llámenme idealista, pero éste es un punto en el que no voy a ceder. Las bibliotecas son un lugar sagrado, y convertirlas en un antro de pecado capitalista es feísimo. Y ya hemos sido testigos de suficientes visiones mercantilistas de la literatura (Stephen King, Jordi Sierra y Fabra, ¿adónde os creéis que vais? y no digo nombres) como para convertirlo en la norma. Si tenéis que trabajar sirviendo menús de crisis a ocho euros en el Bar Ril y escribir en una Remington cubierta de grasilla que tenéis escondida debajo de la barra para teclear un par de palabras entre cortado y cortado (tiene que haber alguien en este país de realismo mágico que todavía lo haga), pues lo hacéis. Le dará mucho más jugo a la biografía que os escriban en la solapa de la chaqueta de vuestro primer libro, adónde vas a parar.


4 comentarios:

J.Stemple dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
J.Stemple dijo...

GLUPS! Espero que solo sea eso, un rumor.

Guillem Bayarri dijo...

Me intriga la entrada suprimida, vaya que sí.

La verdad es que cualquier inquinidad perpetrada por esa panda de zopencos ciñatiesas de casa dura que se hacen llamar SGAE no me sorprende en lo más mínimo. Por desagradable que sea, como es el caso. Lo increíble del asunto no es tanto las ansias de lucro de esta chusma (nada nuevo bajo el sol), como la impunidad con la que perpetran su actividad criminal y mafiosa. ¿Qué influencias tienen Teddy Bautista y Ramoncín como para que ni gobiernos generales, autonómicos ni siquiera europeos puedan poner coto a sus desmanes? ¿Tendremos que esperar a que Obama nos lo arregle, como va a arreglar todas las demás desgracias del planeta? Resulta trágico a la par que absurdo.

Y por cierto, creo que la O de CEDRO obedece a motivos puramente estéticos, no me negarás que un organismo llamado CEDR suena muy pero que muy feo, e inspira muy poca confianza.

J.Stemple dijo...

Que no te intrigue, porque he sido yo. La entrada ha sido doble y para ahorrar espacio y tiempo lo he borrado.:)
El problema de llamarse CEDRO es que gente como yo no puede parar de leer CERDO. Qué conveniente...!