jueves, 5 de noviembre de 2009

Capítulo XLI: ¡No sé por qué los domingos por el fútbol me abandonas!

Resulta, yo no lo sabía, que en españa los futbolistas extranjeros, fichados con contratos millonarios que se ve que no les daran para comer, porque luego, ¡los pobres!, se tienen que dedicar a anunciar zapatillas y coches y natillas y colacaos para llegar a fin de mes, declaran menos a hacienda que sus compañeros españoles, igual de necesitados de la publicidad para pagar el alquiler y el colegio de los niños. O algo así. Mire, yo es que de fútbol no entiende. Total, lo que pasa es que el Sr. 600.000€/año paga los mismos impuestos que el Sr. 30.00€/año.

Pero resulta que ahora alguien, tampoco sé muy bien quién, ha decidido que eso no vale, que es injusto, como el sistema impositivo de tramos que tenemos en este país, pero, ¡ah!, con ése, nadie se mete, y bueno, ahora los futbolistas extranjeros pagarán como todo hijo de vecino. Que también es para decir, ¡oiga! Si resulta que no es el clima, ni la dieta mediterránea, ni la cultura lo que atrae a los extranjeros, ¡es Hacienda! Los señores de los impuestos podrían hacer un calendario, todos desnudos cubriéndose estratégicamente con declaraciones de la renta y sellos de tampón, la bomba, vamos.

Huy, que no sé por dónde iba. Ah, sí. Que el Sr. Liga Española (Española por parte de madre, Liga por parte de padre), que es el que maneja todo el cotarro y decide qué miércoles me va a tocar volver a casa en un metro a reventar de turistas que entienden que la vida está para que las suelas de los zapatos se peguen a los charcos de cerveza que derraman con tanto cariño cuando acuden en masa a ver el partido, ése señor, dice que los clubes de fútbol, que son entidades de una alarmante precariedad económica comprobadísima porque todo, ¡todo! lo hacen por el bien del aficionado, van a perder mucho dinero, que ésos pobres jugadores tendrán que hacer más anuncios y que eso no puede ser.

Que si les obligamos, muy a su pesar, con gran pena en el corazón, tendrán que ir a la huelga.

Y a mí me parece la mar de bien. ¡Es el derecho del trabajador! Que salgan todos a manifestarse, que repartan panfletos, ¡todos unidos! Y si hay que pasar una semana sin fútbol, ¡se pasa! ¡Una y las que haga falta, yo me sacrifico gustosísima!

Imaginen, sin embargo, el drama nacional. Sábado por la noche. Las familias reunidas alrededor del televisor, y... nada. Como una noche de apagón, pero con luz.

Y, aprovechando que hay luz, y que la programación de los sábados por la noche, no nos engañemos, es, por decirlo con suavidad, una boñiga de vaca pinchada en una rama reseca, ¿por qué no ponerse cómodo y abrir un libro?

3 comentarios:

Eriçot dijo...

Hi ha llibres de futbol força interessants per al dissabte al vespre d'apagon digital.

Easy Virtue dijo...

No estamos en un país justo... ¡y lo que no te cuentan!
¡Gracias por poner a La Petra en la lista!

Ricardo dijo...

Un libro...einnn??? Y ezo qué eh?