sábado, 25 de octubre de 2008

Capítulo XXII: Me confieso épatada

Cómo se notan las rémoras del verano. Éste es el problema de éste país. Dos meses paralizados, ¿y luego se espera que volvamos viento en popa y a toda vela a la productividad de antaño? Total, que no hay ningún motivo por el que no haya actualizado en tantas semanas, más que la pura pachorra. Podría ser un poco más narrativa, y decir que me rompí las dos manos, o que me quedé temporalmente ciega, o amnésica, o que el FBI me prohibió el acceso a internet. Pero no. El verano me dejó demasiado vaga para semejantes fabulaciones.

Iba a volver por la puerta grande, prostituyéndome con otra entrada sobre Stephenie Meyer, porque las entradas que he escrito sobre "Crepúsculo" y mi subsecuentes embolias y úlceras estomacales son las que me han valido más comentarios. Y prometo que habrá tal entrada, sobre todo, teniendo en cuenta que el cinco de diciembre se estrena la película en España OMG y todavía no tengo a nadie que me acompañe. ¿Quién se apunta?, yo pongo las palomitas. Pero hoy he recibido una inoculación contra la mediocridad, y os voy a hablar del doctor que me la ha administrado.

Edmond Baudoin es un señor con cara de caricatura. Los dientes salidos, los ojillos ratoneros. Es pequeñín y flacucho, lleva un peinado horroroso y diría que la última vez que se fijó en la ropa que llevaba puesta, Marlon Brando aún estaba flaco.

Edmond Baudoin es también uno de los autores de cómic francófonos más conocidos y respetados hoy en día. Ha venido a Barcelona dentro del marco del festival Kosmopolis, que este año lleva el lema de "La juerga fiesta de la literatura", como si de repente todos fuéramos a ligar más por llevar un cubata en una mano y "La metamorfosis" de Kafka en la otra (lo digo porque como es cortito, pesa poco y es más fácil de llevar. Si soys muy de ir al gimnasio, igual os atrevéis con todos los tomos de "En busca del tiempo perdido", allá vosotros). El tema de su conferencia era "Cómic, música y literatura". Moderaba Pepe Gálvez, y por allí también estaba Juanjo Sarto, a quien me encuentro por todas partes y creo que, de tanto verme sin saber quién soy, le debo parecer una especie de niña fantasma de los cómics la mar de inquietante.

Total, que Baudoin es un señor un poco payaso. Se lo ha pasado pipa haciendo caras y moviendo las manos y siendo una especie de Marcel Marceau cruzado con Roberto Benigni, aunque hablando, y en francés. Él no ha venido a hablar de su libro, lo ha dicho al principio, y, de hecho, a "Piero" le ha dedicado no más que cinco o diez minutos, y lo mismo con "Le voyage" (aunque se ha marcado un par de bromas a propósito de los japoneses, que son quienes le encargaron el libro. Qué mala leche tienen estos franceses, hay que ver).

Lo que venía a decirnos es que el dibujo, cualquier proceso creativo por extensión, es una cuestión de Presencia, Tensión y Oposición. La oposición es uno de los motivos por los que prefiere el blanco y el negro en sus dibujos. No por cuestión de tópicos y el yin y el yang y qué sé yo, sino por motivos de pura física. El blanco refleja toda la luz, y el negro la absorbe. ¿Cómo se te queda el cuerpo, Fernandito?

¿Dónde entra la música en todo esto? El señor Baudoin explica que la línea, el trazo, tiene un ritmo, un sonido. Ha procedido a dibujar (con tinta china y pinceles de diversos grosores, más auténtico no se puede) una cara en el atril que tenía montado. Y ENTONCES NOS HA CANTADO EL DIBUJO.

Digamos... digamos que era éste dibujo:

Lo que ha pasado más o menos ha sido lo siguiente. El señor Baudoin ha cogido aire y ha dicho: "Brooooom, ¡fiu! ¡fiu!, plin, plin, plin, plin, plin, plin. ¡Splosh! Zuuuut", y así hasta cantar todo el dibujo que, para suerte suya, era bastante más sencillo que el que os he puesto yo. Era como para empezar a sacarle planchas de Milton Caniff o Hugo Pratt para que las cantara también. La línea modulada nunca me había parecido tan llena de posibilidades.

Luego ha dibujado otra cara, pero no le ha puesto pelo. Y entonces ha dicho: "Ahora le pondré pelo". Os juro que si llega a decir "Ahora empezará a llover dentro de esta habitación", yo le hubiera creído. Ha cogido un pincel mucho más gordo que el que había utilizado para dibujar la cara, y ha dicho: "Esto no es pelo, ¡es música!", y le ha puesto pelo a la cara. De verdad, ¿cómo se te queda el cuerpo, Fernandito? Y también ha dicho: "Esto es oposición. Y la vida sale de la oposición". Y: "La presencia significa cambiar de música."

Y luego también ha dicho que el primer plano es el lugar de las emociones (que es una cosa que a mí me enseñaron en la universidad), y que hoy en día, la televisión, internet y los teléfonos móviles son terreno de la emoción, y John Ford estaría bastante furiosito si viviera hoy en día.

Y luego también ha dicho que mirar al horizonte viene a ser como mirarse la nuca a uno mismo, por aquello de que la Tierra es redonda. ¿Aún estás ahí, Fernandito?

Total, que mañana va a hacer una performance con Carol Vanni. Y, por Tutatis, que allí estaré. Necesito otra dosis de magia.

4 comentarios:

D. José Antonio dijo...

Buena entrada, niña de los cómics.. ;)

Ricardo dijo...

¿No será que este Sr. es sinestésico? Algo parecido les ha pasado a algunos compositores, pero al revés: veían colores a partir de tonos (probablemente tb. Scriabin).
Ahora recuerdo estar en el coro de la Grundschule, y el entonces profesor de música nos hizo una MEGA-partitura pintada (sin pentagramas ni notas), nos lo explicó, y a partir de entonces cantábamos según pasaba la mega-cinta delante de nosotros (2 niños a cada lado del escenario se encargaban del desenrollado y enrollado respectivamente).

Ricardo dijo...

¿Te das cuenta de lo peligrosa que es la frase de las palomitas? (que inteligentemente has borrado...) Podrías llenar dos salas grandes de chupópteros... :-)

Roadmaster dijo...

¡Hola! Finalmente hoy me he pasado por aquí mientras merendaba, está bien disponer de tus recomendaciones por escrito y tenerlas a mano. Cuando hablas te escucho, por supuesto, pero las emites en tal cantidad que debería instalarme un colisionador de hadrones defectuoso en el cerebro para poder absorberlas todas. La pregunta sigue machacándome al cabo de los años: ¿de dónde sacas el tiempo para tantas cosas? ¿Recuerdas al día siguiente lo que hiciste durante el episodio sonambulístico de la noche?
Besitos, M, vampira de Düsseldorf ;)